¿Qué es el Frob y cuánto dinero mueve?

La realidad ha puesto en tela de juicio en más de una ocasión la teoría de que la sociedad capitalista se basta por sí sola para sobrevivir gracias a esa mano invisible que todo lo regula. Es decir, la realidad ha confirmado que el capitalismo, cuando entra en dificultades, necesita el apoyo del Estado.

España creó en 2009, precisamente cuando atravesaba uno de los peores tramos de la crisis económica, un mecanismo de reestructuración bancaria que, hablando rápido, servía para inyectar dinero público en los bancos y cajas de ahorros en problemas financieros. Bajo la justificación de que las entidades financieras son al sistema lo que la sangre al cuerpo humano, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero creó el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria con un capital inicial de 9.000 millones de euros. De esta cantidad, al Estado pertenecían 6.750 millones de euros mientras que 2.250 millones eran correspondientes a fondos de garantía de depósitos de bancos y cajas de ahorros.

El principal objetivo del FROB es el de reforzar los fondos de los bancos y dirigir los procesos de reestructuración del sistema financiero español, sobre todo las múltiples fusiones de cajas de ahorros que se produjeron después de la creación del fondo. Depende enteramente del Minsiterio de Economía, teniendo su consejo de administración repartido entre cinco consejeros nombrados por el Ministro de Hacienda y tres nombrados por cada uno de los Fondos de Garantía de Depósitos que participan en el patrimonio del FROB.

Entre las distintas herramientas de las que dispone esta figura anómala de la economía para ayudar a sanear las cuentas de las entidades bancarias se encuentra la recapitalización, que consiste en la compra de participaciones, acciones o inyección de capital en la entidad. Por otro lado está la posibilidad de la gestión directa de los bancos y cajas afectadas a través de personal que pasa a formar parte del Consejo de Administración o lo sustituye.

En verano de 2013, los gestores del FROB reconocieron que durante 2012 la ordenación bancaria les costó unos 26.000 millones de euros de dinero público que no retornarán a las arcas del Estado. La cifra, sumada a los 9.674 millones que ya desembolsó el Gobierno en 2011 suma 36.000 millones, casi cuatro veces los recortes en Sanidad y Educación aprobados por Mariano Rajoy en 2012.

Durante la primera ronda de intervenciones del FROB de 2011, los esfuerzos se centraron en la inyección de dinero directo para sufragar la fusión de varias cajas de ahorros en forma de participaciones preferentes convertibles. Casi 10.000 millones de euros que fueron a parar a entidades como Banco Financiero y de Ahorros, más conocido como Bankia (4.4650 millones de euros), CatalunyaCaixa (1.250 millones) o Novacaixagalicia (1.162 millones). En la segunda ronda de intervenciones, un año después, la cifra se dispara por culpa de los 5.800 millones de euros que fueron a parar a la Caja de Ahorros del Mediterráneo, los 4.465 millones de Bankia o los 3.627 de NCG Banco, la entidad resultante de la fusión de Caixa Galicia y Caixanova.

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