Fondos de inversión éticos

Obtener rentabilidad no está reñido con preocuparse por el medio ambiente o el respeto hacia las personas. El tópico de que para ganar dinero hay que dejar la ética de lado es, cada vez más, un tópico. Al igual que existen bancos éticos, el inversor puede poner a trabajar su dinero en fondos de inversión éticos.

Se trata de fondos de inversión que fijan su política bajo el prisma de criterios respetuosos con, por ejemplo el medio ambiente. El ecologismo se ha instaurado no solo en el día a día con la necesidad de concienciar sobre el cuidado del planeta, sino también con fondos de inversión específicos que se fijan en proyectos respetuosos con el medio ambiente, empresas que cumplen con los criterios de sostenibilidad y actividades que no dañan la naturaleza, sino que contribuyen a su mantenimiento.

Dentro de los fondos éticos, también se puede encontrar aquellos que aplican criterios de exclusión, es decir, que se alejan de las empresas vinculadas a los juegos de azar, a las apuestas, a la fabricación de bebidas alcohólicas y tabaco o a aquellas que tienen relación con la industria armamentística o la energía nuclear.

De igual forma, también se alejan de lo que tenga que ver, por ejemplo, con el mundo de la pornografía. Así que nada de invertir en Playboy, que, aunque no se considere pornografía como tal, sí es una revista erotica que cotiza en Wall Street. Todo depende de lo que el inversor quiera priorizar como criterio puesto que el funcionamiento intrínseco del fondo es exactamente igual a cualquier otro.

El origen de los fondos éticos de inversión está en Estados Unidos, cuando algunos clientes querían priorizar la rentabilidad social frente a la monetaria de cara a sacar partido a sus ahorros. Así las cosas, comenzaron a hacer boicot a empresas que habían participado en la guerra de Vietnam y decidieron negarse a que sus ahorros fueran a parar a esas compañías vinculadas con el conflicto.

En España, el primer fondo de inversión de estas características nace a finales de la década de los 90 y su rentabilidad ha sido variada. Por ejemplo, en 2011, el Microbank Fondo Ético perdió más de un 8%, pero, en 2012, su rentabilidad superó el 9%. A finales de octubre de 2013, suma más de un 7%. El año en que fue creado el BMN Ético y Solidario (en 2009) se revalorizó más de un 16%; después de tres años de pérdidas, en 2013 su rentabilidad, a cierre de octubre, es de casi un 11%.

Incluso existen fondos de inversión que atienden a criterios religiosos. Así, los creyentes cristianos se fijan en empresas que sigan los preceptos de la iglesia y evitan, por ejemplo, invertir en farmacéuticas que fabriquen anticonceptivos. También quienes profesan la religión musulmana pueden invertir en fondos respetuosos con sus creencias, tales como evitar compañías que distribuyen carne de cerdo o alcohol.

En cualquier caso, se demuestra que el inversor puede ser coherente con sus propias creencias o su forma de ver la vida a la hora de elegir un fondo de inversión. De momento, no son productos que tengan una cuota de mercado muy significativa en nuestro país, pero también es cierto que la crisis ha provocado que los ahorradores elijan perfiles de inversión mayoritariamente más conservadores. Hay productos que permiten invertir en proyectos éticos y, además, revirtiendo rentabilidad. Está demostrado que quien quiere, puede hacerlo.

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