Certificado ‘Made in Spain’, nuevo sello de origen

Origen Español certificado (OEC) podría convertirse en el sello que finalmente pruebe que un producto viene de España. Las Comunidades Autónomas llevan trabajando tiempo en ello (las denominaciones de origen son el principal ejemplo), pero a nivel nacional no existe todavía nada a parte de las leyes europeas, que no vigilan lo suficiente la procedencia, según la opinión de los creadores de esta iniciativa.

Vicente Ruiz y Javier García, pretenden con su sello que los consumidores tengan claro el origen de lo que compran porque el etiquetado, en muchas ocasiones, no responde a la realidad o lleva a la confusión. Un ejemplo de esto son las letras CE, que para el mercado más cercano a España, significa ‘conformidad europea’ (que ha cumplido con las leyes marcadas por la Unión Europea) y ‘China Export’.

Es la responsabilidad del fabricante cumplir con los requisitos que están en la normativa comunitaria (si se descubre que no lo ha empleado como debe, se enfrenta a sanción) pero, realmente, no hay ningún procedimiento de las instituciones que controle el proceso. Los chinos se aprovecharon de la confianza que genera la marca CE y desde hace unos años, llevan sus productos con el mismo símbolo (sólo cambia el espacio entre las letras), pero los fabricantes no demuestran añadiéndolo ningún compromiso con las autoridades de ninguno de los países.

Esto es lo que quieren evitar sus creadores con el OEC, que el ‘Made in Spain’ tan apreciado entre los consumidores nacionales y, cada vez más, internacionales, sea una realidad porque haya estado bajo supervisión. No se incumple la ley si determinados productos se fabrican en China y después de algunas modificaciones, se distribuyen por el país como si fueran de aquí.

Desde las autonomías, estos empresarios reconocen que se han realizado esfuerzos para que haya una buena identificación de las mercancías y el comprador tenga datos verdaderos sobre lo que están adquiriendo, pero no existe una estrategia a nivel general en la que todas las empresas estén incluidas. Algo necesario, según estos especialistas, para mostrar una imagen fuerte ante el mercado internacional en que se mueven ya aproximadamente 60.000 compañías españolas.

El Origen Español Certificado sería una herramienta para valorar que muchas empresas apuestan por la fabricación plenamente española y demuestran que son fieles a las condiciones que marcan las autoridades para la venta de cualquier producto, para los trabajadores y para el Estado.

Pensando en el sector internacional, para Ruiz y García, supone más gasto poner los esfuerzos en promocionar las ventajas de las regiones que hacerlo con una sola denominación que es más fácil de retener en la mente de los consumidores extranjeros y venden más.

Tras un mes analizando el proceso de elaboración de la mercancía y dependiendo de la capacidad que tenga la empresa, el OEC cuesta desde 950 euros a los 3.000 euros para las grandes compañías que ingresen unos 15 millones de euros.

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