Baldomera Larra, la primera estafa piramidal conocida de la historia fue en España

España es un país ingenioso, donde la picaresca ha sido protagonista a lo largo de la historia. Sin embargo, traspasar la fina línea que separa la picaresca del delito es muy fácil y nuestro país tiene ejemplos de ello a lo largo de los siglos. Hace cinco años, saltó a los medios de comunicación la denominada “Estafa Madoff”, una estafa piramidal orquestada por el, hasta entonces, todopoderoso Bernard Madoff, inversor, gurú de los mercados y referencia para los inversores durante años. Su estafa es muy sencilla, pues asegura unos altos intereses a quien deposite su dinero y, para pagarlos, recauda más dinero. De esta manera, hay que seguir pidiendo prestado para pagar los intereses que se deben. El mecanismo suena parecido al de la deuda pública, aunque se empeñen en disfrazarlo…

Volviendo a la estafa, Madoff no hizo sino repetir un patrón que, siglos atrás, utilizó Baldomera Larra, la primera estafadora piramidal que recoge la historia. Baldomera era la hija de Mariano José de Larra, el escritor, y si su padre tuvo talento para las letras, ella lo tuvo para los números. En el Madrid de la segunda mitad del siglo XIX, esta mujer aseguraba un interés del 30% a quien depositara su dinero en su Caja de Imposiciones. Parece ser que Baldomera sufrió en primera persona la usura cuando se vio obligada a acudir a prestamistas tras la huida de su marido del país por problemas políticos. Tal vez ahí comenzó a fraguar el negocio…

Con un interés tan apetecible como cebo, la improvisada banquera empezó a tener clientes y más clientes. Lo curioso es que, durante años, pudo pagar ese interés prometido puesto que, con el nuevo caudal que ingresaba, tenía para pagar el interés de los inversores anteriores. La avaricia del ser humano se alió con ella porque su manera de hacer negocios era pública y notoria, es decir, no engañaba en cuanto a cómo conseguía el dinero ni decía que estaba invirtiendo en América. Ocurrió lo que, a día de hoy, sigue ocurriendo: que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

El reclamo era claro y el éxito estaba asegurado hasta que llegó un momento en el que la deuda superaba a los ingresos entrantes y se frenó en seco el negocio. El castillo de naipes se derrumbó y dejó a más de uno con una mano delante y otra detrás. Saltó la liebre y ahí finalizó su carrera como banquera. Baldomera, mujer lista, huyó rauda y veloz a la vecina Francia, pero ni así pudo evitar el ser juzgada. Después de que las autoridades la trajeran de vuelta a España, fue juzgada y condenada. No consiguió librarse del yugo de la justicia y escuchó cómo la cárcel iba a ser su morada durante seis años. En teoría.

Lo más curioso de todo es que la estafadora salió de la cárcel antes de finalizar su condena por ¡voluntad popular! Se hizo una campaña de recogida de firmas para que se librara de estar entre rejas y hubo miles de ciudadanos que aún creyeron en la buena fe de esta mujer. Así que no cumplió los seis años a los que fue condenada, sino que recuperó la libertad. A partir de ahí, es la leyenda la que continúa narrando su historia. De lo que no hay duda es de que pasó a la historia como la primera estafadora piramidal. Y era española.

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