Arturo Fernández: ¿ejemplo a seguir?

Puede que comience a convertirse en costumbre que, en España, el presidente de los empresarios no sea precisamente el mejor ejemplo a seguir…por los empresarios. Si Gerardo Díaz Ferran, el que fuera presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales de 2007 a 2010, está actualmente en graves problemas financieros por su gestión del Grupo Marsans, ahora es Arturo Fernández el que parece estar en problemas. El videpresidente de la CEOE y presidente de los empresarios madrileños es también presidente de uno de las más importantes empresas de catering en España, el imperio Arturo Cantoblanco.

Pero, de un tiempo a esta parte, la suerte ha comenzado a serle desfavorable a Arturo Fernández, a pesar de haberse hecho con un sinfín de contratos de adjudicaciones públicas (el último, del Ministerio de Defensa, ha sido de 3,6 millones de euros para la gestión durante dos años del servicio de hostelería de la residencia Jorge Juan en Alicante). Por ahora se conoce que Arturo Fernández mantiene una deuda de nueve millones de euros con las arcas públicas, de los cuáles cuatro corresponderían a impagos a la Seguridad Social y Hacienda y el resto de lo adeudado a incumplimientos de contratos firmados con organismos públicos como el Instituto de Turismo de España, Turespaña, a la que debe más de tres millones de euros. El grueso de esta deuda corresponde al alquiler de la cafetería del Palacio de Congresos, por el que ambas organizaciones fueron a juicio debido a “discrepancias en el importe de cánones a pagar”, del que salió vencedor Turespaña.

Arturo Fernández también tebe un millón de euros a la Institución Ferial de Madrid, el llamado IFEMA. Una deuda de la empresa Catering Service que, por ahora está respaldada con pagarés y que corresponde a un servicio de catering construido y gestionado con dinero de las arcas públicas. Se da la paradoja de que el propio Arturo Fernández gestiona parte del IFEMA ya que la Cámara de Comercio de Madrid, de la que Fernández es vicepresidente, es dueña del 31% de la institución encargada de organizar las más importantes ferias y exposiciones de la capital de España.
Estas deudas hacen referencia a las cuentas de 2011 y es más que probable que las cuatro grandes empresas del grupo, Cantoblanco Alimentación, Cantoblanco Colectividades, Arturo Grupo Cantoblanco y Cantoblanco Catering Service, tengan las cuentas aún en peor estado en el actual ejercicio.

El mismísimo Congreso de los Diputados, hasta hace dos días, tenía la gestión de su restauración en manos de Arturo Ferbández. Hoteles, restaurantes, servicios de catering, máquinas de vending, restauración en colegios, hospitales, la Asamblea de Madrid, el Santiago Bernabéu, el Palacio de Deportes…la lista es larga. Las deudas también.

Solo en Cantoblanco Colectividades, la deuda en 2012 en materia de cotizaciones a la Seguridad Social superaba los 418.000 euros. Y es que, en 2013, varios de los antiguos empleados de alguna de las quince sociedades y empresas que forman el imperio de Arturo Fernández denunciaron el empresario al asegurar que habían llegado a cobrar hasta la mitad de su salario en dinero negro, esto es, sin haber cotizado a la Seguridad Social.

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